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El punto fue que el Dr. Frías hizo un comentario que ha rebotado en mi mente por semanas, y era algo más o menos así: “el diseñador industrial en México se queja de lo mismo desde hace 50 años, que no se conoce la profesión, que nadie sabe que hacemos, los industriales no tienen la cultura del diseño”. No es que descubriera yo el hilo negro, eso ya lo sabía, lo que no había digerido era la edad del problema y lo sorprendente que es que en 50 años no hemos (me incluyo aunque de esos 50 comparto muy pocos) podido ponernos de acuerdo, marcar el rumbo y trabajar no sólo por llevarse la papa a la boca sino por la profesión y el bien común que a todos nos generaría. Se que ha habido esfuerzos, no los conozco con detalle, honro a los valerosos que lo han intentado, pero el esfuerzo ha quedado lejos de rendir los frutos que todos desearíamos y hay que trabajar más. Comparto otra experiencia, aclaro que no es mía, sino del diseñador Matías Peraza del estudio MADE que tuvo el valor junto con sus socios de asistir como expositores a la Expoindustria de la ciudad de Querétaro el pasado12, 13 y 14 de octubre. En ese lugar se reunió lo más inn de la industria queretana, dígase maquiladores de todo lo maquilable, comercializadores (brote virulento e imparable de ganancias fáciles y rápidas entre nuestros emprendedores) y gigantes transnacionales, ahí donde por tradición del diseño no se sabe ni con qué se come y las palabras innovación y desarrollo de producto vienen de otros lugares lejanos digeridas y listas sólo para la aplicación. La experiencia que me comentó Matías fue que no vio un sólo diseñador, ni de expositor ni de visitante y que cuando los industriales se acercaban por curiosidad y preguntaba que hacían en Made, la reacción general era más o menos la misma: “Guaaau!!! No sabía que en México había gente que hacía eso” o “Aaaaah que bien, qué padre, muy necesario!” ¿Será que no estamos haciendo lo correcto? ¿Deseamos sólo el mercado que lleva a la fama y a la gloria personal o el más sencillo y explorado camino? Esta reflexión de semanas me ha llevado a pensar en los errores cometidos y en el problema de raíz y es que nos llamamos Diseñadores Industriales y para nosotros es obvio, sumamente claro que significa, pero ¿se han preguntado qué entendería alguien remotamente relacionado al mundo del diseño, lo que significa literalmente diseño industrial? De la Real Academia de la Lengua Española:
Si me lo permiten diría que nuestro nombre es algo más que ambiguo y es que lo mismo quizás entienden que hacemos engranes, motores, esquemas de producción o hasta la fábrica en sí y algún despistado de plano ni idea tendrá... Ya imagino el sentimiento que tienen después de leer lo anterior, pero concentrémonos con honestidad en el contexto mexicano y en la realidad que vivimos como nación y la situación de su industria. Partamos de que nosotros idealmente debemos atender a esa industria, ayudarle a desarrollarse y competir; me refiero a la industria pesada, de grandes volúmenes, esa que nos da independencia y soberanía -eso que aún me pregunto si realmente tenemos. Diseñar es (en sentido literal vox populi) concebir, crear, planear; entonces cualquier persona en este planeta es capaz de crear algo, estrictamente hablando, cualquiera puede diseñar. Entonces ¿qué nos distingue? ¿Por qué estudiamos 5, 7 o más años para poder ejercer una PROFESIÓN? Hay un sinfín de parámetros y razones, nuestra profesión es crear, es proponer nuevos productos, es constantemente cuestionarse las cosas y mejorarlas, evolucionarlas. Por lo tanto -y aquí viene la propuesta-provocación:
Creamos, desarrollamos nuevos productos, generamos oportunidades de negocio, investigamos y proponemos. Repito que esto es sólo una reflexión, sacrílega para algunos probablemente, pero abramos una sana discusión sobre el tema, porque aquí el punto principal, mas allá de todo ego (que en nuestra profesión sobran y de qué manera) es que el diseño industrial debe servir principalmente a la industria y la industria no sabe que existimos ni qué podemos hacer por ellos (y junto con ellos nuestros políticos). Dejen que el mercado enseñe a nuestros industriales la necesidad (que duras lecciones ya ha dado y se pondrá peor), pero no dejemos que busquen la solución fuera, alcemos la mano, gritemos juntos un poco, ¿va? Víctor Gerardo Martínez Contacto: vgm@vgmdesign.com
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