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CONGRESO ICSID 2001, SEUL, COREA El Consejo Internacional de Sociedades de Diseño Industrial (ICSID, por sus siglas en inglés), organiza un congreso cada dos años para discutir la situación del diseño industrial en el mundo. Asimismo, propone lineamientos para una mejor práctica de esta disciplina reuniendo a cientos de personas de múltiples países, quienes discuten e intercambian ideas y opiniones durante el Congreso. Esta es considerada la reunión más importante de diseñadores industriales a escala mundial.
El tema de ambos eventos fue Oullim, palabra coreana que significa balance y armonía de los elementos en un todo. A partir del principio de Oullim, se buscó encontrar los paradigmas actuales del diseño industrial, discutirlos y tratar de encontrar el mejor camino a seguir para los años venideros. A continuación se presentará una pequeña sinopsis de lo que fueron el Seminario y el Congreso, así como conclusiones que analizan brevemente las pláticas impartidas en el Congreso y su relación al diseño industrial en México. Debido al gran número de oradores, durante el presente texto tan sólo se hablará de las pláticas que el autor encuentra relevantes para probar dos puntos: la importancia del diseño centrado a usuarios reales, y la necesidad de una práctica responsable del diseño en cuanto al medio ambiente y uso de recursos. El Seminario de la Educación. Por otro lado, estudiantes trabajaron en un taller dividido en varios temas: transporte, información, medio ambiente, espacio y moda. La mayor parte de los participantes en los talleres fueron estudiantes coreanos, completados por jóvenes provenientes de Australia, Francia, Nueva Zelanda y México. Los participantes extranjeros fueron invitados al Seminario y al Congreso debido a sus logros en la competencia Oullim Design it. Esta competencia de clase internacional fue lanzada por el Primer Ministro de Inglaterra, Tony Blair, en un esfuerzo conjunto entre la Gran Bretaña y Corea por impulsar el desarrollo de proyectos de diseño industrial en los que los participantes trabajaran en diferentes partes del mundo y se comunicaran mediante el uso de Internet. El proyecto ganador fue una regadera que indica la cantidad de agua utilizada durante la ducha, para así motivar el ahorro del agua. Una idea ad-hoc con el principio de armonía del Congreso, armonía entre los seres humanos y los recursos de su planeta. Este proyecto fue orgullosamente dirigido por un mexicano y la premiación llevada a cabo durante el Seminario. De los ponentes en el Seminario me permitiré citar dos: Georges Teodorescu, representante de Alemania, nos habló del peligro de utilizar la especulación e intuición al solucionar proyectos de diseño. Uno de los ejemplos presentados fue la televisión Starck (de hecho diseñada por Matali Crasset, quien era estudiante de Starck en ese entonces), con una carcasa hecha de madera reciclada comprimida. Teodorescu señala que aún cuando este objeto está catalogado como un diseño ecológicamente amigable, no lo es. El pegamento utilizado para comprimir la madera es un formaldehído altamente tóxico, que provocará tantos o más problemas de contaminación al desecharse como sus similares de plástico. La pobre investigación al desarrollar la televisión y el no conocimiento de las posibles consecuencias permitió un diseño que es contradictorio con sus primeras intenciones. Otra de las pláticas más interesantes fue impartida por Ron Nabarro, del Instituto Tecnológico de Israel. Nabarro indicó la necesidad de entender que los jóvenes que ahora estudian diseño, se enfrentarán a un mundo laboral muy diferente al actual en cuanto a aspectos sociales, tecnológicos, culturales. En el Seminario de la Educación urgió a los profesores para que provean de los instrumentos necesarios a los alumnos que tomarán los nuevos roles y en particular las nuevas responsabilidades. Indicó que aunque el antiguo paradigma la principal función del diseño es hacer cosas bellas y deseables es bien conocido y aún algunos diseñadores lo aplican, los nuevos paradigmas deben crear gente que sea receptiva, inteligente, atenta a nuevos escenarios, creativos y con liderazgo. El Seminario terminó con una visita a la Universidad Kyugwon, donde se hizo énfasis a los proyectos hechos por estudiantes y producidos por fábricas de la misma ciudad. En el departamento de diseño se trabaja únicamente en proyectos para empresas reales, quienes aportan contribuciones económicas para permanentemente mejorar las instalaciones de la escuela. Esa misma noche se inauguró el Congreso ICSID en Seúl. El Congreso.
Bajo éste principio de armonía, Oullim, se desarrollaron las demás conferencias, durante tres jornadas. Conferencistas de varias partes del mundo se dividieron en las salas del WTC, teniendo las lecturas principales en el auditorio. Fue por ello imposible asistir a todas las conferencias, así que el diálogo con otros participantes era necesario para intentar estar en las más interesantes. Bill Moodridge representó a una de las firmas más conocidas de diseño industrial, IDEO design. Su plática giró en torno al método de trabajo que siguen en su compañía. En video mostró un ejemplo de diseño de uso interno: se trata de un sistema de pizarrones que pueden ponerse sobre los escritorios, colgarse, almacenarse, unirse con otros, moverse de un lugar a otro, todo esto facilitando el trabajo en equipo que es un punto esencial para IDEO. Moodridge dio toda una cátedra acerca del proceso del diseño, en el que un punto básico es entender realmente al usuario, sus características, cualidades, sentimientos, etc., pero no en una situación de laboratorio, sino en su vida real. Este punto es fundamental. Las nuevas formas de investigación y desarrollo que propone IDEO van desde un nivel micro con observaciones de campo y foco en grupos, hasta un nivel macro en el que masivas investigaciones de mercado y etnografía son llevadas a cabo. Amrik Kalsi, de Kenya, asistente que representó a las Naciones Unidas, se refirió al medio ambiente y ecología, proporcionando cifras alarmantes en cuanto al uso de nuestros recursos y condiciones de las especies que habitan este planeta. Un número para recordar es que dos terceras partes de la población mundial tienen algún tipo de problema para obtener agua potable. Dentro del Congreso existieron dos tópicos que fueron repetidos constantemente. El primero es la visión de los seres humanos como tales, individuos con sentimientos y diferentes unos de otros, dentro de una realidad compleja que dista mucho de copiar situaciones de estudio en laboratorio. Se habló de un diseño centrado en el ser humano pero ya no visto como un sistema hombre-máquina, sino como personas que cuentan con una realidad propia. El segundo punto importante fue la discusión acerca de la responsabilidad de los diseñadores y nuestras decisiones respecto al medio ambiente. No hay vuelta de hoja: la creación de una sociedad sostenible es primordial. El tema de la armonía armonía sobre el que se fundamentó el Congreso se refiere justo a la armonía entre la especie humana y el planeta. Para esto es urgente hacer un uso racional de nuestros recursos y el ejercicio de una responsabilidad ética por parte de todas los integrantes de la sociedad. Se habló también de lo difícil que
es para ciertos países desarrollar una sociedad sostenible debido
a sus problemas económicos. Sin duda alguna, los países
económicamente en vías de desarrollo tienen mayores problemas
para alcanzar esta meta, por diversas razones, entre ellas la falta de
educación y conciencia de la población respecto a los problemas
ambientales; la falta de presupuesto para hacer los cambios necesarios;
y la corrupción. En muchos países la prioridad es lograr
la supervivencia de la población, lo que hace difícil el
preocuparse por el medio ambiente. Pero es curioso que precisamente en
esos países donde soluciones ingeniosas se han generado para hacer
un uso óptimo de los recursos. La situación mexicana. La pregunta principal, para nosotros diseñadores, es si estamos en posición de hacer un cambio positivo al respecto.Por ello fue muy interesante escuchar lo que un orador mexicano tenía que decir en el Congreso. Aún cuando había otros participantes programados (Martha Patricia Zarza Delgado, con una plática acerca de las diferencias entre productos para remover vellos para hombres y mujeres; así como el escritor del presente artículo, Edgar Rodríguez Ramírez, ganador de la competencia internacional Oullim Design it), las cancelaciones surgidas por la a veces deficiente organización del Congreso, tan sólo permitieron la plática de un mexicano: Manuel Álvarez Fuentes. Manuel Alvarez es el representante Regional del ICSID en América y director de la agencia Diseño Corporativo, establecida en Querétaro. Su participación se centralizó en la promoción del diseño en Latinoamérica. Siendo la producción en esta parte del mundo primordialmente llevada a cabo por microempresas, le es muy difícil a las compañías invertir en investigación y desarrollo. Esto implica que la mayoría de los objetos que se producen en Latinoamérica sean diseñados en otros países. Las consecuencias de esta práctica son claras: nos encontramos con productos diseñados para otro tipo de personas, usuarios diferentes, para climas diferentes, para ecosistemas diferentes, para otras culturas. Tan sólo tenemos que ver la publicidad en la televisión por unos minutos para respaldar lo que Manuel indica y darnos cuenta que el prototipo de usuario presentado dista mucho de la realidad mexicana. Mujeres altas, delgadas, con piel y ojos claros no son la media de la población latinoamericana. Nuestra belleza es diferente y deberíamos estar orgullosos de ella. Otro problema es la antropometría aplicada a los objetos. Los habitáculos de los coches de Estados Unidos, por ejemplo, son grandes para los mexicanos que figuramos dentro de las poblaciones más bajas en estatura del mundo, junto con Vietnam. El diseño de edificios de vidrio se vuelve una tortura cuando se vive el efecto invernadero en el verano de los trópicos. Esas soluciones de diseño no son las mejores para nuestros países. Tan sólo estamos aplicando una de las falacias de ergonomía: ya que los humanos somos tan adaptables (y sobre todo los mexicanos), pues no importa. Esto no debería ser así. Manuel indicó un aspecto positivo: si bien los diseñadores aún no jugamos un papel principal en la toma de decisiones, esto está cambiando. La promoción del diseño toma cada vez más fuerza y está siendo impulsada, por fin, por los gobiernos. Ahora bien, me pregunto qué es lo que vamos a hacer los diseñadores cuando lleguemos a estar en una posición de poder tomar decisiones. Esto significa también, por supuesto, que tendremos mayores responsabilidades. Así que debemos estar preparados para afrontarlas. De las pláticas llevadas a cabo en el Congreso puedo indicar algunas conclusiones. Los diseñadores debemos ser receptivos, atentos a nuevos escenarios, con liderazgo. Esto suena un poco abierto, no totalmente definido. Puedo acotar algo más particular: los dos puntos que más me llamaron la atención fueron sobre el diseño para los usuarios, quienes son seres humanos con sentimientos, cultura, que viven y trabajan en un contexto real; y el diseñar con una fuerte responsabilidad en la protección del medio ambiente, sobretodo haciendo un uso sostenible de los recursos, sin olvidarse de las otras especies con quienes compartimos el planeta. Si bien es cierto que no es tarea fácil, no podemos quedarnos con los brazos cruzados y pretender que una producción irracional de objetos es la mejor solución para todos. El factor económico es muy fuerte, cierto, pero debemos encontrar las alternativas que permitan un desarrollo económico dentro de una sociedad y medio ambiente sostenible. Esa es también nuestra responsabilidad. Un pequeño ejemplo de que lo anterior es posible,
es el proyecto ganador de la competencia La Declaración de los Diseñadores Industriales Seúl 2001 también habla de la preocupación por el ser humano y el ambiente. Esta fue presentada en forma de manifiesto, discutida y firmada por más de 250 diseñadores de todo el mundo, entre ellos los mexicanos Manuel Álvarez-Fuentes, Arquitectura y DISETO, y la Universidad Anáhuac. En la Declaración se definen retos, misiones y
un renovado llamado a los diseñadores. Dentro de los retos se encuentran
cuatro puntos, uno de ellos señala que el diseño industrial
ya no verá al medio ambiente como una entidad separada.
Dentro de la misión se estipula que el diseño industrial
debe lograr mutuos arreglos entre gente; gente y objetos; gente
y naturaleza; cuerpo y alma buscando el lugar de armonía entre
sujeto y objeto. Se incita a los diseñadores a tomar una
postura ética, global, iluminada, humana, de respeto a las culturas.
La clausura del Congreso fue llevada a cabo en el novísimo
edificio del Centro de Diseño de Corea. Una enorme inversión
que albergará desde ahora los mayores eventos del diseño
en ese país. Mientras tanto, en México, como diseñadores
industriales debemos asumir una responsabilidad ante la sociedad y el
medio ambiente. Esperemos que los próximos dos años pasen
y la promoción de un diseño responsable en nuestro país
y en todo el mundo obtenga un carácter dominante. Trabajemos para
que en el próximo Congreso del ICSID 2003, en Hanover, Alemania,
hablemos de los exitosos y responsables proyectos que produciremos en
estos dos años. Fuentes: Edgar R. Rodríguez Ramírez (kollys@wildmail.com) .Diseñador industrial, CIDI - UNAM. Participante en el ICSID Educational Seminar 2001 Seongnam, ICSID Congress Seoul 2001 y ganador del concurso internacional Oullim Design it. |