EXPORTANDO DISEÑO, O HACIA LA OFICINA GLOBAL

Alberto Villarreal

¿Podemos desarrollar proyectos de diseño a distancia con los integrantes del equipo en diversas partes del planeta? ¿Y si además esos integrantes están viajando? ¿Es necesario tener una oficina establecida en un lugar, o podemos ejercer desde un estudio móvil?

Desde el verano de 2002, empecé a desarrollar proyectos para clientes extranjeros desde mi "oficina de diseño" en la ciudad de México.

Mi oficina:

  • Una PC con 1.4 GHz de procesador (enfriado por un ventilador que en este momento está descompuesto), 650 MB en RAM, tarjeta de video Nvidia G-force II, 40 GB de disco duro. Un Scanner, una Impresora. Una conexión a internet.
  • Blocks A3 de papel Letraset para marcadores. Marcadores Chartpak gris C1, C3 y C5. Lápices Prismacolor negro 6700 y blanco 7200. Muchas plumas Bic negras. Guache blanco permanente. (Cosas que podría sustituir por una tableta wacom).
  • Software:Rhinoceros, Adobe Photoshop, Adobe Illustrator.
  • Y lo más importante: un cerebro con aprox. 100,000,000,000 neuronas (como cualquier otro), dos manos y de fondo: la cálida voz de Dulce Pontes.

Esta "oficina de diseño", minimalista por sus recursos y bastante desordenada por su espacio, tiene la virtud de la flexibilidad, y en algunos casos la ubicuidad.

Empecé desarrollando un proyecto para una empresa establecida en California, E.U.A. Dichos productos, diseñados por mí en la ciudad de México y evaluados en Los Angeles, California, son producidos en China, y vendidos en varias partes del mundo.

Después empecé a desarrollar otros proyectos para una conocida marca de productos deportivos, también a distancia. En este caso, yo trabajo desde la ciudad de México, mando los proyectos a E.U.A. vía File Transfering Protocol (FTP) y dichos productos se manufacturan en Asia.

Lo mismo, con un tercer cliente de productos electrónicos en Texas, y con cliente mexicano del norte de la ciudad pero que también produce en China (ojo con el crecimiento económico de China). Todos ellos me contactaron gracias a registro en directorios internacionales de diseño vía Internet.

Trabajar de esta forma presenta muchas ventajas: El contacto con los clientes es en su mayoría por medios electrónicos, efectivos y baratos. Puedo estar en pijama, abrir el refrigerador cuando sea necesario, escuchar un tango de Roberto Goyeneche, y en algunos casos la diferencia de horarios hace posible que las entregas tengan un margen un poco más amplio (entre otras ventajas claras que ofrece la independencia). Además, usando programas de modelado avanzado (Alias, en este caso), puedo entregar información tridimensional lista para maquinado de moldes, la cual es interpretada por el proveedor (con CAD-CAM), y en muchos casos, no hay que hacer planos, sino directamente un modelo tridimensional virtual, sobre el cual puede hacerse la experimentación plástica a fondo (lo cual, es una delicia).

Claro que también tiene desventajas: los pagos a distancia se tardan (más con nuestros adorables bancos), la mayoría de los proyectos son confidenciales, por lo que nadie te puede dar una opinión sobre lo que haces antes de mandarlo al cliente, a menos que firmen el "Non-disclosure Agreement", y si abres muchas veces el refrigerador aumentas un par de tallas.

En un momento, me di cuenta de que un software avanzado como Alias lo usan en México pocos entes empresariales: Volkswagen, Vitro, General Motors y…yo (gracias a que mi licencia temporal la provee un cliente). Los tres primeros tienen instalaciones con evidente capacidad industrial. Pero yo, simplemente desarrollo una parte como consultor externo a otras empresas. Es decir, desarrollo la parte intelectual, la ideación, la creación de conceptos y la ejecución tridimensional. Eso significa que el diseñador puede dedicarse al desarrollo creativo puro, sin necesidad de instalar grandes infraestructuras físicas.

Cualquiera que haya leído a Naomi Klein sabe que la globalización es una moneda de dos caras. Pero el hecho de que empresas multinacionales ya se acerquen a países tercermundistas, no para pedir maquila, sino desarrollo de producto, significa un avance indudablemente. Y lo más importante son las posibilidades que esto ofrece cuando hablamos del concepto de Red de diseñadores.

Algunas empresas operan con "redes de diseñadores", como Alessi o Vitra. Esto es, que sus creativos no necesariamente están ubicados en el mismo lugar que la empresa.

Platicando con un amigo por Internet, nos surgió la idea de desarrollar un proyecto estando en diversas partes del mundo, utilizando recursos básicos de comunicación electrónica existentes (mensajes instantáneos, intercambio de imágenes, chat, etc.). Es decir, tener una oficina virtual, o en otras palabras una red internacional de micro-oficinas, pero que operen en tiempo real y desarrollen los proyectos "en línea".

Pensando en la capacidad creciente de los recursos de comunicación electrónica, y la integración de sistemas de cómputo para diseño (para omitir casi al 100% el papel) es posible desarrollar proyectos con personas basadas en distintos lugares y respuesta en tiempo real; lo cual tiene muchas ventajas:

  • Obtener información cultural y de los mercados locales.
  • Aprovechar los diversos niveles de penetración tecnológica de las regiones.
  • Bajar costos en muchas áreas (logística, material, inversión inicial), pero tender a igualar precios dada la calidad de los resultados.
  • Ofrecer soluciones a clientes de cualquier lugar del mundo.
  • Y sobre todo, mayor movilidad.

Esto nos ofrece además, la posibilidad de trabajar con diversos expertos sin tener que viajar todo el tiempo. Quizá esto lleva varios años sucediendo con diseñadores gráficos y multimedia, pero la entrada del diseño industrial en el mercado electrónico y global tiene también un enorme potencial.

Si empresas como Adobe o Microsoft, ofrecieran servicios de "renta de software en línea", podríamos ir a cualquier cybercafé y convertirlo en una estación de trabajo, donde pudiéramos desarrollar nuestro proyecto sin importar en qué computadora lo hagamos. Comprar servicio, compartir producto.

Las comunidades virtuales han crecido considerablemente en los últimos cinco años. Esto nos hace posible interactuar con personas afines intelectualmente, pero cuya ubicación geográfica no permite el contacto personal. Hemos visto programas de educación a distancia, teleconferencias y demás aplicaciones de telemática, pero ahora podemos empezar a desarrollar proyectos de diseño industrial de igual modo.

Claro, los virus y los piratas virtuales son una pesadilla para este tipo de trabajo. Aquí, la seguridad por Internet juega un papel crucial.

Lo más atractivo de esto es que, teniendo recursos móviles (una laptop, internet móvil, pluma y servilletas), podemos tener una "oficina móvil", y todos los miembros del equipo de diseño podemos estar viajando mientras desarrollamos el proyecto. Esto nos da la posibilidad de empaparnos de diversas culturas al mismo tiempo que creamos.

En fin, ésta es una breve reflexión sobre lo que está pasando en el mercado del diseño industrial mundial, y que ciertamente está cambiando las reglas de la gestión de nuestra profesión. Quizá en unos años no sea necesario invertir en grandes infraestructuras e instalaciones para oficinas, sino simplemente en recursos electrónicos móviles y obviamente en recursos humanos capacitados.

Alguien dijo: Think global, act local

Nota: Para más información sobre el tema recomiendo visitar:
http://www.agocg.ac.uk/reports/graphics/26/node19.htm


Alberto Villarreal
Diseñador industrial (Cidi-UNAM), MA en Diseño de Transportes. Egresado de Institute of Design, Umeå University, Suecia (2002).
Contacto: alberto@zanicdesign.com
www.zanicdesign.com