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Febrero 2002 A mediados del año 2001, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) convocó a la I Bienal Nacional de Diseño, por medio del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), el Centro de las Artes y la Escuela de Diseño del propio INBA. Dicho llamado resultó una sorpresa para los profesionales del medio, puesto que nadie lo esperaba y no existían antecedentes para evaluar el impacto del mismo, excepto el prestigio de las partes convocantes. Surgieron diversas preguntas entre los diseñadores, quienes cuestionaban desde la justificación institucional para crear la Bienal o el plazo tan breve para invitar a un medio difícilmente cohesionado, hasta los nombres de los jueces que seleccionarían a los finalistas y otorgarían los premios respectivos. En particular, generó cierta polémica que en esta I Bienal Nacional de Diseño se incluyeran tan sólo tres categorías: Diseño de Mueble, Tipografía y Diseño de Género Textil. Una vez cerrados los plazos, la EDINBA consideró que la respuesta por parte de diseñadores y artistas fue significativa ya que se recibieron un total de 173 solicitudes de participación, siendo un alto porcentaje del interior del país. Esta reacción indica que el diseño nacional requiere a la brevedad posible de foros donde manifestarse -además de las mismas universidades, en las que con frecuencia las actividades son autocontenidas-, así como de estímulos y programas integrales en los que la intervención del diseño se entienda como un factor de transformación a distintos niveles, superando el rol de elemento meramente estético. Si existieran actividades a las que se les convocara con mayor frecuencia, tanto los diseñadores como el público interesado en el diseño podrían rebasar en número al público que acude a un evento de índole artística; sin embargo, hasta el momento las instituciones no se han dado aún a la tarea de detectar nichos importantes a los que también es necesario atender y ofrecer propuestas de calidad, con carácter permanente. La I Bienal Nacional de Diseño es un primer paso en este sentido. Bienvenida sea. Y que marque el inicio de los tiempos futuros. Laura
C. Gómez |